AMENAZAS
La más fuerte amenaza a las poblaciones silvestres de la guacamaya roja en México y en amplias zonas de su área de distribución, ha sido y es la extracción desenfrenada para el comercio de la especie. La demanda y el valor económico de la guacamaya roja en el mercado, impulsaron su tráfico ilegal tanto para el mercado internacional como para el nacional. Esta presión la ha llevado a la extinción local en la mayor parte de su distribución original.
Se estima que cada año hay una captura ilegal de 50 individuos, y entre 1995-2005 la PROFEPA reportó el aseguramiento de 144 ejemplares de la especie (probablemente de origen centroamericano).
Además, los cazadores furtivos buscan a los loros y al cortan el árbol donde anidan para acceder a los jóvenes o también cazan adultos. La tala de árboles para acceder a las guacamayas limita el número de lugares para anidar y esta práctica eventualmente limita el número de jóvenes criados.

Otra amenaza importante ha sido el incremento en la deforestación y la fragmentación del hábitat, que han tenido un impacto negativo también al ir disminuyendo dramáticamente sus recursos alimenticios, sus sitios de anidación y el área en sí disponible para su sobrevivencia.
A este problema se suman la depredación de los nidos de la guacamaya roja por aves y mamíferos y ataques de abejas africanas.
Otros agentes que ponen en peligro el éxito reproductivo de las guacamayas, son las tormentas que destruyen sus sitios de anidación, enfermedades crónicas, parásitos como larvas de Auchmeroyia luteola, Tabanus sp, Musca domestica y ácaros de Dermayssus gallinae afectando el desarrollo normal e incluso ocasionando la muerte de los pichones.
La competencia por las cavidades entre parejas de la guacamaya roja podría incrementarse en las áreas perturbadas donde hay una baja disponibilidad de sitios y donde se dan fuertes interacciones agonísticas llevando al fracaso de los nidos.

Existe el riesgo de que las poblaciones silvestres de la especie puedan desaparecer de la región dentro de 10 años.